La leishmania, ese bicho asesino
En la zona del sur de Córdoba habita un insecto denominado leishmania que pinta de gris oscuro y a veces de hasta negro, la vida de muchas familias con miembros caninos.
Este insecto existe en otras muchas partes de España, pero concretamente en nuestra zona es mucho más común.
"La Leishmaniosis es una enfermedad parasitaria que afecta a los perros y es transmitida por un tipo determinado de mosquito (Phlebotomus). Las hembras del mosquito pueden picar a un animal
enfermo y tomar el protozoo (género Leishmania) junto con la sangre succionada, estos parásitos cambian de morfología en su interior, adquiriendo la forma infectiva en unos días. Posteriormente, si este mosquito pica a un animal sano puede transmitirle la enfermedad.
Debe quedar muy claro que no hay posibilidad de contagio directo entre animales o entre animales y personas.
Sólo es posible la transmisión mediante el Phlebotomo. Además, en humanos se producen muy pocos casos de contagio y se dan
fundamentalmente en personas con su sistema inmunitario deprimido por otras enfermedades o causas.
La Leishmania se localiza en la sangre y la médula ósea del
perro. Desde la picadura del mosquito hasta que se muestra la
enfermedad pueden pasar de 4 a 6 meses, y no es detectable en esa fase
ni siquiera por medio de análisis de sangre. Pasado este tiempo, los
síntomas que pueden aparecer son: crecimiento exagerado de las
uñas, ganglios infartados, alopecias características en zonas del
cuerpo como orejas y alrededor de los ojos y delgadez a pesar de comer con apetito y regularidad, entre otros.
Simultáneamente, en perros no tratados, el parásito va afectando a los órganos internos (hígado, riñón...) y
la salud del animal empieza a verse seriamente dañada.
Sin embargo, una vez detectada la enfermedad la aplicación del
tratamiento existente permite que los animales puedan tener una buena
calidad de vida durante muchos años e incluso morir de viejos, si
el ambiente es adecuado y la atención correcta. Con este tratamiento se
consigue aislar el parásito en la médula y deja de ejercer su efecto,
por lo que desaparecen los síntomas.
En caso de no tratar al animal o de que este no responda al
tratamiento, su salud va deteriorándose y se recomienda su eutanasia.
Al no existir de momento una vacuna la única lucha contra la enfermedad es la prevención:
El mosquito vive en primavera y verano, e incluso en otoño si éste es
cálido, siendo especialmente activo en el crepúsculo y al amanecer, y
durante la noche. Por lo tanto, se recomienda no sacar al animal a la
intemperie durante esos momentos y que duerma en el interior; además de
aplicar durante esas épocas productos repelentes e insecticidas con la frecuencia y en la dosis que nos recomiende nuestro veterinario.
Igualmente es aconsejable que cada año en otoño-invierno se realice
al animal una prueba específica para la detección de esta enfermedad,
ya que el tratamiento es más efectivo si se diagnostica pronto.
El tratamiento tendrá más éxito si se inicia en las primeras fases de la enfermedad, de ahí la importancia de realizar análisis anuales.
El tratamiento suprime los síntomas y puede permitir una buena calidad de vida a su animal durante muchos años
si la respuesta al mismo es positiva".
En Mascotas algunos socios han tenido experiencias personales con esta enfermedad, unas han tenido un final feliz y otras no
tanto, la muerte ha llamado a la casa de algunos....
Todas estas historias tienen nombre:
Desi, una linda labradora que era muy feliz hasta que el bicho le picó.
Hasta el día de su muerte, tanto ella como sus dueños lucharon
incansablemente, pero ya era demasiado tarde, el insecto había dañado todos los órganos de Desi, lo detectaron cuando estaba
muy avanzado. Desi le dijo adios a su dueña, un viernes por la noche, se tumbó en el la entrada de la cocina, donde le encantaba
estar, y allí cerró los ojos para siempre. Su dueña fue egoísta, no quiso sacrificarla, quería tenerla con ella para siempre, pero no
pudo ser.
Sin embargo, no mal que por bien no venga, la dueña de Desi repitió experiencia con Teo, otro labrador que un año después
se contagió también. Esta vez detectaron la enfermedad a tiempo, y Teo sigue siendo un perro feliz que le ha ganado la batalla al bicho.
Ron, es otro perro que rozó la puerta de la muerte, sin embargo sus dueños tiraron tan fuerte de él que la puerta se cerró sin nadie
dentro. Llevando un tratamiento adecuado, una alimentación idónea, Ron sonríe junto a sus dueños cada mañana al despertar.
China, una pequeñita que llegó a la perrera infectada. Gracias a la ayuda de la persona que la acogió en su casa se está recuperando
día a día. Esperamos que muy pronto esté totalmente recuperada y podamos encontrarle un verdadero hogar, para que dejé por fin
de sufrir.
Esta enfermedad no se puede curar, pero si se puede combatir y ganarle la partida, solo hay que observar muy bien al animal
y ante cualquier sospecha hacerle la analítica correspondiente, solo con esa analítica se puede estar seguro de su presencia o no,
no hay que dejarse llevar por diagnósticos apresurados, a veces los síntomas no son los más frecuentes, y eso muchos profesionales
no lo quieren aceptar.




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