Tiene cara de pegarte un mordisco y arrancarte la nariz eh!, pero Kingo es otra muestra más de que las apariencias engañan, y eso es un gran defecto que muchos humanos tenemos, primero hay que conocer y despues juzgar.
Este perrito no tenía nada de eso, por el contrario, es muy cariñoso, él solo pedía que le dieses su dosis diaria de cariño, podría pasar sin comer, pero no sin que le rascaramos la barriga cada día. Solo vernos y tumbarse boca arriba con su barrigota al aire.